Vamos a leer un texto sobre el Proceso de socialización de Sonia Sescovich Rojas, publicado en la web: http://www.conductahumana.com/
El ser humano es esencialmente un ser social. Sin embargo, esa
naturaleza de ser social es producto de un largo proceso en la vida de
cada persona. Y ese proceso tiene, por así decirlo, dos caras. Desde el
punto de vista de cada individuo, opera el proceso de aprendizaje individual. Desde
el punto de vista de la sociedad, y respondiendo a su necesidad de
mantenerse como tal, opera el proceso de socialización. Este proceso es
importante de considerar si deseamos entender el comportamiento humano.
La socialización es el proceso por el cual aprendemos a ser miembros
de la sociedad. Es decir, a través de la socialización aprendemos a
ser miembros reconocidos de la sociedad en que hemos nacido. Y ser
miembro reconocido, esto es, que los demás me perciban como tal y que yo
me identifique como parte de esa sociedad, implica, en lo esencial, la
adopción de una cultura común. La socialización tiene como resultado la
interiorización de normas, costumbres, creencias y valores, gracias a
los cuales el individuo puede relacionarse con los demás miembros de la
sociedad.
Desde el punto de vista de la sociedad, este proceso se desarrolla a
partir de la participación activa de las personas en una red de
relaciones sociales. La naturaleza de esas relaciones, sociológicamente
hablando, se expresa en dos elementos que son las dos caras de una misma
medalla: el desempeño de roles que, a su vez, da acceso a una
determinada posición o situación dentro de una grupo, denomina status. Y
es precisamente aprendiendo a desempeñar los roles que la persona se
socializa. Obviamente, a lo largo de su vida, la persona se involucra en
una gran cantidad de relaciones sociales lo que significa que desempeña
múltiples roles: será hijo, hermano, amigo, familiar, alumno, miembro
de clubes, trabajador, cónyuge, y padre a su vez, etc, etc. Y el
aprendizaje de cada uno de esos roles le va a permitir internalizar los
valores y las normas de la sociedad. Porque cada cultura, a su vez, va
cristalizando formas típicas, propias de esa cultura, que definen cómo
en esa cultura determinada se aceptará que las personas desempeñen esos
roles; estamos hablando, en síntesis, de una serie de deberes que la
persona debe cumplir para ser aceptada y reconocida como miembros de la
sociedad. Y como contrapartida del desempeño de cada rol, la sociedad
asigna o reconoce al individuo una posición o status que a su vez le
abre ciertos derechos. Deberes y derechos, ya sean formales o
informales, serán, en suma, los que moldearán el comportamiento de las
personas a través de este proceso que llamamos socialización.
A lo largo de su vida, cada uno vivirá múltiples procesos
socializadores, en función de los múltiples roles que desempeñará. Esto
permite introducir una diferencia en las etapas del proceso de
socialización que es útil conocer porque sus componentes son diferentes.
Socialización Primaria: se denomina así porque es una etapa en la
cual los agentes socializadores son esencialmente los grupos de
carácter primario, es decir, grupos en los cuales el tipo de relaciones
predominantes están basados en la dimensión afectiva y emocional de las
personas. El comienzo natural del proceso de socialización para cada
niño recién nacido es su inmediato grupo familiar. En la historia de la
humanidad, la familia ha sido la agencia de socialización más
importante. Algunos autores plantean que los cambios sociales producidos
por los procesos de industrialización y modernización han llevado a
una perdida relativa de su relevancia ante la irrupción de
otras agencias socializadoras como el sistema educacional y los medios
masivos de comunicación. Sin embargo, su importancia sigue siendo
capital porque, en general, la familia filtra de manera directa o
indirecta a las otras agencias socializadoras, escogiendo la escuela a
la que van los niños, procurando seleccionar los amigos con los cuales
se junta, controlando (supuestamente) su acceso la televisión, etc.
Junto a la familia, y aún en la infancia, el proceso se abre a otros
grupos primarios de pertenencia.
Socialización secundaria: la socialización primaria finaliza cuando el individuo
comienza a integrarse a grupos en los cuales la naturaleza de la
relación social es de carácter secundario, es decir, relaciones basadas
más bien en un componente formal, racional, y que, en general, son
relaciones a las cuales la persona se integra opcionalmente y como
resultado de un contrato social, escrito o no. Es la internalización de
subculturas (realidades parciales que contrastan con el mundo de base
adquirido en la socialización primaria) institucionales o basados en
organizaciones formales. El individuo descubre que el mundo de sus
padres no es el único. La carga afectiva es reemplazada por técnicas
pedagógicas que facilitan el parendizaje. Se caracteriza por la
división social del trabajo y por la distribución social
del conocimiento. Las relaciones se establecen por jerarquía, poder,
contrato legal, etc. Este proceso es de especial interés para este
curso. Cuando una persona entra a una organización de trabajo, se le
socializa para que llegue e a ser parte de esa organización. Y la forma
concreta y práctica es a través del aprendizaje de sus roles, esto es,
el aprendizaje de la forma en que deberá desempeñar su cargo y las
tareas y funciones diseñadas por la organización para ese cargo en
particular.
La socialización se produce a través de los que se denomina agentes socializadores, que son instituciones que la sociedad ha ido creando para garantizar la incorporación efectiva de sus miembros a la cultura predominante. Existen diversos agentes de socialización y ellos juegan un papel de mayor o menor importancia según las características peculiares de la sociedad, de la etapa en la vida del sujeto y de su posición en la estructura social. En la medida que la sociedad se ha ido haciendo mas compleja y diferenciada, el proceso de socialización también se ha hecho más complejo: esto deriva del hecho de que debe, necesaria y simultáneamente, cumplir las funciones de homogeneizar a sus miembros lo suficiente como para que puedan identificarse como “pertenecientes a” pero, al mismo tiempo, diferenciar a los miembros de la sociedad a fin de que exista tanto la indispensable cohesión entre todos ellos, pero también el reconocimiento al derecho de existir de diferentes grupos que tienen particulares formas de vivir la cultura global. Estamos hablando de la creciente y progresiva existencia de subculturas cada vez más diferenciadas y que van poniendo una prueba de fuego a la capacidad de tolerancia y aceptación de las diferencias. En el surgimiento de esta realidad han jugado un rol esencial los medios de comunicación masivos. Un hecho fuera de discusión hoy día es que en el mundo actual los medios de comunicación han alcanzado una difusión sin precedentes. Los diarios, las revistas, el cine, la radio y, sobre todo, la televisión, son usados por una cantidad muy significativa y creciente de personas para satisfacer, principalmente, las necesidades de información y entretenimiento, dedicando un numero muy grande de horas a ver, escuchar o leer los mensajes difundidos por estos medios. Para los niños, se ha dicho que al cabo del año están más tiempo frente al televisor que frente al maestro en el aula. Tal situación tiene un claro efecto socializador, planteándose que una buena parte de la construcción social de la realidad está determinada por los medios de comunicación masiva. Estos medios, particularmente la televisión, darían una imagen del mundo, elaborarían un mapa de la realidad, que resultaría de capital importancia en la conducta social.
La socialización se produce a través de los que se denomina agentes socializadores, que son instituciones que la sociedad ha ido creando para garantizar la incorporación efectiva de sus miembros a la cultura predominante. Existen diversos agentes de socialización y ellos juegan un papel de mayor o menor importancia según las características peculiares de la sociedad, de la etapa en la vida del sujeto y de su posición en la estructura social. En la medida que la sociedad se ha ido haciendo mas compleja y diferenciada, el proceso de socialización también se ha hecho más complejo: esto deriva del hecho de que debe, necesaria y simultáneamente, cumplir las funciones de homogeneizar a sus miembros lo suficiente como para que puedan identificarse como “pertenecientes a” pero, al mismo tiempo, diferenciar a los miembros de la sociedad a fin de que exista tanto la indispensable cohesión entre todos ellos, pero también el reconocimiento al derecho de existir de diferentes grupos que tienen particulares formas de vivir la cultura global. Estamos hablando de la creciente y progresiva existencia de subculturas cada vez más diferenciadas y que van poniendo una prueba de fuego a la capacidad de tolerancia y aceptación de las diferencias. En el surgimiento de esta realidad han jugado un rol esencial los medios de comunicación masivos. Un hecho fuera de discusión hoy día es que en el mundo actual los medios de comunicación han alcanzado una difusión sin precedentes. Los diarios, las revistas, el cine, la radio y, sobre todo, la televisión, son usados por una cantidad muy significativa y creciente de personas para satisfacer, principalmente, las necesidades de información y entretenimiento, dedicando un numero muy grande de horas a ver, escuchar o leer los mensajes difundidos por estos medios. Para los niños, se ha dicho que al cabo del año están más tiempo frente al televisor que frente al maestro en el aula. Tal situación tiene un claro efecto socializador, planteándose que una buena parte de la construcción social de la realidad está determinada por los medios de comunicación masiva. Estos medios, particularmente la televisión, darían una imagen del mundo, elaborarían un mapa de la realidad, que resultaría de capital importancia en la conducta social.
En suma, la sociedad, a través de sus diferentes agentes
socializadores, va moldeando el comportamiento de sus miembros. Y ese
modelamiento es que lo denominamos socialización. Cuando se profundiza
el proceso de aprendizaje uno puede tener el cuadro completo de la forma
en que opera este proceso que permite una base común de significados,
lenguajes, valores y visiones lo suficientemente sólida como para que
una sociedad permanezca cohesionada, al menos en el grado suficiente
como para seguir siendo lo que es.
Una última reflexión respecto de la fuerza que tiene este proceso en
el condicionamiento de nuestro comportamiento. Dado el peso que en la
actualidad han cobrado los medios de comunicación de masas como agentes
de socialización, se hace imprescindible profundizar en el rol que están
jugando. ¿Por qué decimos esto? Porque actualmente hay una tendencia a
la uniformidad que, en mi opinión, atenta contra la necesidad de
respetar las diferencias y de respetar, en nosotros mismos, el valor de
la individualidad -no del individualismo- el valor a respetar en
nosotros mismos aquello que forma parte de nuestra individual
naturaleza. Y es aquí donde el peligro de la enajenación se nos viene
encima. El tipo de cultura que ha surgido de la mano con la modernidad, y
el papel que juegan los medios de comunicación para que cada uno de
nosotros asuma esa cultura como producto completo y digerido, nos lleva
al borde de esa enajenación. Y el instrumento por excelencia que permite
esta situación es el proceso de socialización.
Lee la afirmación siguiente (subrayada en naranja en el texto): "una buena parte de la construcción social de la realidad está determinada por los medios de comunicación masiva". Piensa si estás de acuerdo o no con ella. Argumenta tu respuesta ofreciendo algún ejemplo concreto.
ResponderEliminarLa socialización tiene como resultado la interiorización de normas, costumbres, creencias y valores, gracias a los cuales el individuo puede relacionarse con los demás miembros de la sociedad. Interesante, gracias.
ResponderEliminarGay
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